“El Gobierno Nacional considera como su deber principal revivificar en la nación el espíritu de unidad y cooperación. Preservará y defenderá aquellos principios básicos por los cuales fue edificada nuestra nación. Considera la Cristiandad como la fundación de nuestra moralidad nacional, y la familia como la base de la vida nacional”. Adolf Hitler.

martes, 25 de enero de 2011

NAZISMO Y LAMAISMO




El Dalai Lama y Heinrich Harrer, Sargento de las SS ("Schutzstaffel", "Escuadrón de Protección").

¿Quién es realmente Tenzin Gyatso, Jefe Espiritual del Budismo Tibetano (Lamaísmo) o Dalai Lama, considerado por sus seguidores la Reencarnación del Bodhisattva Avalokitesvara? El Dalai Lama no es más que un dictador divinizado. Una especie de Ayatolá Jomeini de las nieves que está en contra de la democratización de Tíbet. Sin embargo, tiene un creciente número de newagers y turistas en el bolsillo. Su variante tibetana del Budismo (Lamaísmo) se hace cada vez más popular y recibe numerosos apoyos institucionales en Occidente. En los medios no se menciona ni una sola objeción contra el Dalai Lama. Todo lo contrario, se enaltece constantemente al Dalai Lama.

El Emperador Mongol Kublai Khan fue realmente quién creó e instaló por medio de su ejército al primer "Gran Lama". Este se autotorgó el título de "Dalai Lama", "Gobernante del Tibet", se apoderó de monasterios que no pertenecían a su secta y destruyó y falsificó escrituras budistas originales que no apoyaban su carácter divino. El Dalai Lama siguiente "desapareció" y lo mismo sucedió con otros 5 Dalai Lamas cuya condición de Reyes-Dioses no les libró de perecer a manos de sus sacerdotes.

Desde (1642) hasta (1959) los Dalai Lama emprendieron hostilidades armadas y ejecuciones sumarias. La violencia en el Budismo Tibetano no fue un caso aislado. Además ostentaron el "Poder Temporal en el Tíbet". Al morir cada Dalai Lama, los monjes (lamas) del "Monasterio Amarillo" designan a su siguiente reencarnación en un niño de corta edad, interpretando una serie de signos con arreglo a su religión; no se trata, por tanto, de una dinastía de monarcas hereditarios, sino de la máxima magistratura personal de un régimen teocrático. En el interregno entre la muerte de un Lama y la mayoría de edad del siguiente, el Monasterio ejerce directamente el poder designando a un regente, al tiempo que se ocupa de la educación del futuro jefe. Ge-dun-grup-pa (?-1474) fue el primero, fundador de la secta budista de los monjes amarillos y del sistema sucesorio de la reencarnación de los lamas.

Sonam Gyatso, III Dalai Lama (1543-88) fue en realidad el primero que asumió el título de "Dalai" (palabra mongola que significa "Gran Océano"). Al convertir al Jefe Mongol Altan Khan y a toda su tribu, asentó definitivamente la hegemonía de la secta en el Tíbet, extendiendo su influencia sobre Mongolia, China Occidental, Bután y Sikkim.

Ngawang Gyatso, V Dalai Lama (1617-82) fue el primero en asumir el gobierno temporal del Tíbet además del liderazgo espiritual. Dicho cambio tuvo lugar en (1642), al destronar el Príncipe Mongol Gusri Khan al Rey del Tíbet y titularse él mismo rey; en realidad, Gusri Khan se limitó a ejercer un protectorado militar sobre el Dalai Lama, que era quien gobernaba efectivamente. Al morir Gusri Khan en (1655), el Dalai Lama pasó a controlar el poder en solitario, si bien su autoridad religiosa estaba limitada por la de otro dignatario budista, el Panchen Lama. Fue este V Dalai Lama quien construyó el Palacio de Potala en Lhasa, desde donde han ejercido el poder sus sucesores hasta el s. XX. Su sucesor Tshangyang Gyatso, VI Dalai Lama (1683-1707), desbarató el prestigio adquirido por los monjes amarillos con su comportamiento disoluto y mujeriego.

El Emperador Chino aprovechó la ocasión para intervenir en Tíbet, poniendo coto a su influencia espiritual sobre Mongolia y la propia China. En (1720) los chinos invadieron el Tíbet y sometieron al Dalai Lama a una relación de vasallaje, que perduró hasta la desaparición del Imperio Chino en (1911).

Thupten Gyatso, XIII Dalai Lama (1876-1933), fue un gobernante despótico, cuya torpeza diplomática le enfrentó con las grandes potencias de la zona. Jugó la baza del acercamiento a Rusia, viéndose atacado por una expedición británica que le obligó a refugiarse en China (1904); más tarde, reconciliado con los británicos, sufrió el ataque de China y hubo de refugiarse en India (1910). Regresó al Tíbet en (1913), al recuperar el país la independencia por la caída de la Dinastía Manchú en China (1911). Aliado ahora de los británicos (mientras el Panchen Lama representaba los intereses chinos), quiso emprender una política modernizadora en terrenos como la educación o la defensa, pero el conservadurismo de los lamas frustró sus intentos de reforma.

Thupten Gyatso, XIII Dalai Lama (1876-1933), al morir se identificó a su sucesor en el niño Tendzin Gyatso, XIV y actual Dalai Lama (1939 - ) nacido en una familia pobre de origen tibetano en la Provincia China de Quinghai (1935). En (1950), cuando aún no había cumplido la mayoría de edad, los comunistas chinos invadieron el país; Tendzin Gyatso, declarado mayor de edad antes de tiempo, asumió el poder y se refugió cerca de la frontera con India; pero, al no recibir ayuda exterior pese a su llamamiento a la India de Śrī Pandit Jawāharlāl Nehru y a las Naciones Unidas, hubo de aceptar la tutela comunista, firmando en (1951) un tratado que convertía al Tíbet en «Provincia Autónoma» de China.

Ya en el s. XX en Tailandia a Birmania a Corea y Japón, los budistas han luchado entre si y contra no-budistas en nombre de sus particulares concepciones del budismo. Y, más recientemente, en Corea del Sur miles de monjes de 2 facciones de la "Orden Budista Chogye" combatieron con puños, piedras, garrotes y cócteles Molotov durante semanas, destruyendo parcialmente los principales santuarios budistas disputándose un presupuesto anual de 9,2 millones de dólares, propiedades y privilegios.

En lo que respecta a la relación entre el Dalai Lama y Heinrich Harrrer, cabe destacar que a los 11 años y ya nombrado Dalai Lama, entabló amistad con Heinrich Harrer (1912 - 2006), Sargento de las SS Austriaco y Heinrich Himler (1900-1945), Jefe de la GESTAPO (Geheime Staatspolizei, Policia Secreta del Estado). Lejos de la imagen de la famosa película con Brad Pitt, Heinrich Harrer era un Sargento de las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección), cuando conoció al Dalai Lama de 11 años y se convirtió en su tutor en el "Mundo Exterior del Tíbet".

Heinrich Harrer, Sargento de las SS ("Schutzstaffel", "Escuadrón de Protección") y Consejero Privado del Dalai Lama en el Tibet.


Heinrich Harrer tenía 21 años cuando, siendo estudiante en Graz, la cuna del Nazismo en Austria, entró a formar parte de las SA (Sturmabteilung, Sección de Asalto), una Organización Ilegal en Austria, implicada en atentados y asesinatos, encargada de asegurar el orden en las manifestaciones nazis y de destruir las de los partidos adversarios.En (1936) Heinrich Harrer participó en los Juegos Olímpicos de Berlín (los de Jesse Owens bajo la biliosa mirada de Adolf Hitler) en el equipo de esquí austríaco. Dos años después fue pionero en escalar la cara norte del Eiger (cima suiza de los Alpes berneses), hazaña por la que fue llamado por Adolf Hitler, que lo recibió en persona. Tras la anexión de Austria, Heinrich Harrer se convirtió en entrenador del equipo alemán de esquí femenino de descenso y eslalon.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Tíbet apoyó extraoficialmente al Eje Roma-Berlin-Tokio y tuvo relaciones con los dirigentes nazis. El Nacionalsocialismo (Nazismo) siempre respetó al Budismo (no persiguió a los budistas alemanes e incluso permitió la realización de un Congreso Budista Europeo). Por esos tiempos Alemania experimentaba una conversión budista muy importante, en especial en el ámbito partidario.

En su obsesiva búsqueda del origen de la "Raza Superior Aria", naturalmente, la Elite Nazi de las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección), la "Orden Negra", Heinrich Himmler, Reinhard Tristan Eugen Heydrich, Karl Hauschoffer, Rudolf Hess y Adolf Hitler mostraron un profundo interés por el "Esoterismo y Ocultismo Oscurantista Tibetano" y el "Poder Ilimitado de la Jerarquía Tibetana", ya que consideraban al Tíbet como el lugar sagrado de los sobrevivientes de la "Atlántida", y el origen de la "Raza Pura Nórdica". Frecuentemente los nazis recurrian a videntes como Erick Hanussen y un monje tibetano. En (1939), el Sargento Austriaco de las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección), Heinrich Harrer (y posterior asesor personal del Dalai Lama) penetró en el Tíbet y se encontró con el Dalai Lama escribió: "Su carne era mucho mas clara que las de los tibetanos e incluso más que la de los aristócratas tibetanos. Por primera vez me encontré solo con un hombre blanco".

La "Ahnenerbe" o "SS- Ahnenerbe" (o "Herencia de los Ancestros") organizó en (1938-1939) una expedición a la región del entonces independiente Tíbet, bajo la dirección del biólogo Ernst Schäfer, por órdenes expresas de Heinrich Himmler. La misión consistía en entablar lazos con los misteriosos habitantes de la cavernas, pertenecientes al "Pueblo de Agartha". La expedición fue la única conocida fuera de Alemania a pesar de su caracter secreto, bajo la dirección del Biólogo Alemán Ernst Schäfer. Partieron en abril de (1938), llegó al Tíbet en enero siguiente. El equipo incluía a Bruno Beger, quien estudió los cráneos de unas 400 personas para intentar probar que el Tíbet era el lugar de nacimiento de una raza nórdica. Sus primeras conclusiones fueron que los tibetanos estaban en algún punto entre los mongoles y las razas europeas. Otros miembros del equipo eran Edmont Geer y Karl Vinert. Se especula con que Ernst Schäfer pudo intentar personalmente probar que el Yeti era una especie de oso y, aunque él no encontró este espécimen, sí envió más de 50 animales de nuevo a Alemania para realizar un estudio adicional, así como 5000 tipos diversos de grano. El equipo también adquirió 108 páginas del texto sagrado "Kangschur". Uno de los hombres de aquella expedición, Bruno Beger, era un nazi que, luego, siendo oficial de las SS (
Schutzstaffel, Escuadrón de Protección), destacó como sayón en Auschwitz. Bruno Beger permaneció varios meses en Lhasa, donde logró hacerse con el apoyo de Tsarong, el mismo tibetano que luego ayudaría a Harrer a entrar en la ciudad prohibida. Tsarong era uno de los caciques más ricos de Lhasa.


El Dalai Lama junto con el convicto y criminal de guerra Oficial Nazi de las SS, Doctor Bruno Beger. Bruno Beger fue declarado culpable de crímenes de guerra, y la realización de experimentos inhumanos con cámaras de gas en el Campo de Concentración y Exterminio Nazi Alemán de Auschwitz, Polonia.


La expedición terminó formalmente en mayo de (1939), en vísperas del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, siendo homenajeados por las autoridades y reconocidos por la propaganda y la prensa. Ernst Schäfer recibió el "Totenkopfring", una distinción personal de Heinrich Himmler, siendo promovido a la "Dirección del Instituto de Investigaciones para Asia Interior de la SS- Ahnenerbe" ("Forschungsstätte für Innerasien und Expeditionen im Ahnenerbe der SS"), mientras que Bruno Beger, incorporado a la estructura militar de la SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección), desempeñó funciones como experto de razas asiáticas durante la Segunda Guerra Mundial. Ambos serían procesados por los aliados al final de la guerra, pero mientras Ernst Schäfer pudo alegar en su implicación, Bruno Berger fue condenado por su participación en caso de la llamada "colección de cuerpos del Doctor August Hirt". Ernst Schäfer no publicaría sus resultados hasta (1950), con el título: "Festival of the White Gauze Scarves: A research expedition through Tibet to Lhasa, the holy city of the god realm".

La expedición documentó y recopiló los numerosos trabajos de campo, como las muestras de la fauna y flora del Himalaya, explorando su geografía, o tomando datos sobre la población tibetana. El antropólogo de la RUSHA, una de las Secciones SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección), Bruno Beger, fue el encargado de supervisar las investigaciones en su vertiente racial y ocultista.


El Dalai Lama y Miguel Serrano Fernández, político, explorador y escritor chileno. Pertenece a la generación literaria de (1938), siendo conocido por su extensa obra de búsqueda espiritual y de misticismo nazi. Es uno de los exponentes clave en el nacimiento del "Hitlerismo Esotérico". El pensamiento de carácter antimodernista y neo-gnóstica de Miguel Serrano afirma un origen extraterrestre de los arios hiperbóreos, y postula una conspiración global en contra de estos por un dios de carácter maligno, el Demiurgo, adorado por los judíos, señor del planeta Tierra, creador de la estirpe de los homínidos y del materialismo. Miguel Serrano sintetiza tradiciones nórdicas e hindú-védicas, las cuales considera de origen ario-hiperbóreo. Está especialmente en deuda con la teoría junguiana de los arquetipos raciales colectivos y sigue a Savitri Devi al reconocer en Adolf Hitler un avatar que luchó contra las fuerzas materialistas demoníacas del Kali Yuga.


Un pensamiento que también alentó este viaje fue el recuperar la vieja tradición espiritual emparentada con la práctica del Ocultismo Templario, que se decía aún pervivía en aquellas regiones del Asia Septentrional. Quizás esta afirmación explicaría porqué los nazis recibieron un documento del "Consejo de Regencia" que en ese entonces gobernaba al Tíbet ya que aún no se había elegido el nuevo Dalái Lama viviente-, aceptando a Adolf Hitler como "Jefe de todos los Arios", y porqué en algunas "Castas Altas de India", el Tercer Reich (Alemania Nazi) fue saludado, e inclinadas algunas cabezas ante la presencia de la "svastica". Coincidiendo con la salida de los alemanes, en mayo de (1939) alcanzó el Tíbet otra expedición secreta enviada por el Gobierno Imperial Japonés. El amplio material fotográfico sirvió para la realización del film "Geheimnis Tibet" de (1943).

Aunque el Budismo prohíbe matar y toda forma de violencia, el Dalai Lama ha apoyado con entusiasmo la Guerra de la OTAN contra Yugoslavia de (1999). En abril de (1999), el Dalai Lama junto con Margaret Thatcher, y el antiguo Embajador de Beijing, el Presidente y Director de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), George H.W.Bush, demandó al Gobierno Británico la liberación de Augusto Pinochet, Dictador Fascista de Chile. El Dalai Lama urgió que Augusto Pinochet no fuese obligado a ir a España, donde sería procesado por crímenes cometidos contra la humanidad. El Dalai Lama también mantenía relaciones cercanas con Miguel Serrano, Jefe del Partido Socialista Nacional de Chile, un defensor de algo llamado "Hitlerismo Esotérico". Como el autor Michael Parenti observa en su trabajo, "Friendly Feudalism: The Tíbet Myth" ("Feudalismo Amistoso: El Mito Tibetano"), "durante los años ‘50 y ‘60, la CIA activamente respaldó la causa tibetana con armas, entrenamiento militar, dinero, apoyo aéreo y toda clase de ayuda".

La "Sociedad Americana para una Asia Libre" con base en EUA, una pantalla de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), publicó la causa de la resistencia tibetana, con el hermano mayor del Dalai Lama, Thubtan Norbu, desempeñando un papel activo en el grupo. El segundo hermano mayor del Dalai Lama, Gyalo Thondup, estableció una operación de inteligencia con la CIA (Agencia Central de Inteligencia) en (1951). Fue actualizado más tarde como una unidad guerrillera entrenada por la CIA (Agencia Central de Inteligencia) cuyos reclutas se lanzaron en paracaídas de regreso al Tíbet.

Según los documentos desclasificados de la inteligencia de los EUA publicados a fines de la década de (1990), "durante la mayor parte de los ‘60, la CIA proveyó al movimiento tibetano exiliado con u$s 1.7 millones al año para operaciones contra China, incluyendo un subsidio anual de u$s 180.000 para el Dalai Lama". Con la ayuda de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), el Dalai Lama huyó hasta Dharamsala, India, lugar donde ha vivido hasta la actualidad. Hoy en día, él sigue recibiendo millones de dólares en apoyo, no de la CIA (Agencia Central de Inteligencia), pero de una organización de frente de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) más incocua, fundada por el Congreso de EUA, el "NED".

El NED ha sido decisivo en cada desestabilización de la "Revolución de Color" apoyada por EUA desde Serbia a Georgia a Ucrania a Myanmar. Sus fondos se usan para apoyar a los medios de oposición y campañas de relaciones públicas globales para popularizar los candidatos favoritos de la oposición. Como en las otras Revoluciones de Colores recientes, el Gobierno de EUA está avivando las llamas de desestabilización contra China mediante la financiación de organizaciones de protesta de la oposición dentro y fuera del Tíbet a través de su brazo, la "Fundación Nacional para la Democracia" ("NED", siglas en inglés).

Allen Weinstein, el Primer Presidente del "NED", comentó al "Washington Post" que, "mucho de lo que nosotros (el NED) hacemos hoy fue hecho encubiertamente por la CIA hace 25 años". William Blum, Historiador de la Inteligencia Americana, declaró, “El NED jugó un papel importante en el asunto Irán-Contra de los años 80, financiando a componentes claves del misterioso "Proyecto Democracia" de Oliver North. Esta red privatizó a políticas extranjeras de EUA, hizo guerra, organizó armas y drogas, y participó en otras actividades igualmente encantadoras.

La "Organización de Independencia Pro-Dalai Lama" más destacada de hoy en día es la "Campaña Internacional para el Tíbet" ("ICT", siglas en inglés), fundada en Washington, EUA en (1988). Desde (1994), el "ICT" ("Campaña Internacional para el Tíbet") ha estado recibiendo fondos del "NED" ("Fundación Nacional para la Democracia"). En el (2005), el "ICT" ("Campaña Internacional para el Tíbet") otorgó su Premio Anual "Light of Truth a Carl Gershman", fundador del "NED" ("Fundación Nacional para la Democracia"). Otros ganadores del premio de la "ICT" han incluido a la "Fundación Alemana Friedrich Naumann" y al Líder Checo Vaclav Havel. La junta directiva de la "ICT" ("Campaña Internacional para el Tíbet") está compuesta por antiguos oficiales del Departamento de Estado de EUA, incluyendo a Gare Smith y Julia Taft.

Entre proyectos relacionados, el "NED" ("Fundación Nacional para la Democracia") financiado por el Gobierno Estadounidense también apoya al "Periódico Tibet Times", el cual sale de la base de exilio del Dalai Lama en Dharamsala, India. El "NED" ("Fundación Nacional para la Democracia") también financia el "Centro de Multimedia Tíbet" para la “difusión de información que aborda la lucha de derechos humanos y democracia en el Tíbet”, también basado en Dharamsala, India. El "NED" ("Fundación Nacional para la Democracia") también financia al "Centro Tibetano para los Derechos Humanos y Democracia".

En cuanto a la ideología del Budismo Tibetano (Lamaísmo), el Budismo Tibetano es la ultima rama del Budismo (siglo VI después de Cristo) considerada como la más alejada del "Budismo Original" (s. VI a.n.e.). Ninguna otra rama ha combinado el Budismo con el poder material teocrático total. De hecho el "Budismo Tibetano" es una traición al y una tergiversación del Budismo. En el Budismo Original conceptos como "Divinidad" y "Paraíso Extraterrenal", por no hablar del "Carácter Divino" de sus sacerdotes e incluso de su "Autoridad Espiritual" contra los que se había rebelado el propio Buda que afirmaba: 

"No creáis una cosa porque que muchos hablen de ella, no creáis en la fe de los tiempos pasados, no creáis en nada bajo a única autoridad de vuestros sacerdotes y de vuestros maestros. Tras examinarlo, creed en lo que vosotros mismos hayáis experimentado y reconocido como razonable, que esté conforme a vuestro bien y al de los demás" (Buda).

"Duda de todo. Encuentra tu propia luz". (Buda).

El dogma de la reencarnación es introducido por el Budismo Tibetano (Lamaísmo) desde el s. XIV, entre otras cosas para oficializar la transmisión hereditaria del poder de los "Rinpoché" (responsables de monasterios feudales) y luego del Dalai Lama. El poder no es sólo espiritual, también es político y socio-económico; atesoraban tierras, siervos, esclavos, riquezas.

El Budismo Tibetano es una colección obtrusa de creencias en fantasmas y demonios, combinadas con rituales degradantes paroxísticos. Como cualquier religión está basada esencialmente en la explotación de lo que hay después de la vida. Las enseñanzas del Budismo Tibetano muestran horribles descripciones de monstruos, vampiros y demonios. Quien no obedezca las leyes divinas de los lamas se encontrará inevitablemente en uno de los 16 infiernos. Uno de estos consiste en un "pantano hediondo de excrementos" en donde el desobediente es sumergido hasta el cuello, mientras simultáneamente, ser "picoteado hasta el hueso por los picos filosos de los insectos inmensos que habitan ahí". En otros infiernos uno es quemado, azotado y aplastado por grandes piedras, o cortado en 1000 piezas por cuchillos filosos gigantes. Lo que este tipo de locura patológica del karma causa en la gente simple y sin educación (sin mencionar a los niños de 3 y 4 años a los cuales se les satura con esto).

Un componente significante del Ritualismo del Budismo Tibetano, el cual contiene varias prácticas sexuales, profundamente despreciativas hacia las mujeres es la ingestión de “sustancias sucias”. Estas incluyen 5 tipos de carne (de res, perro, elefante, caballo y humano), así como 5 tipos de líquidos (excremento, cerebro, fluidos sexuales, sangre y orina). El propósito de estos tipos de ritos tántricos es darse cuenta de que "nada en sí mismo es limpio o sucio y todas estas nociones están basadas en falsas concepciones". Consecuentemente, hasta la carne humana debe ser comida.

Antes de la llegada de los chinos, la población se dividía en 9 clases. Los siervos y las mujeres pertenecían a las ciases más bajas y eran considerados animales parlantes. En la sociedad tibetana existía mayor desigualdad que en la sociedad europea en la Edad Media y se conocía la rueda, pero estaba absurdamente prohibida por la religión budista tibetana a pesar de que los chinos inventaron la carretilla en el s. I a.n.e. y que sólo se utilizó en Europa en el s. XIII. Había 6000 monasterios, que eran los centros de poder y de la cultura. Las órdenes monacales constituían latifundios feudales y contaban con enormes palacios, algunos de más de 1000 salas y 14 pisos, en medio del pueblo siervo que vivía al lado del ganado.

La Teocracia Tibetana prohibió el uso de la rueda porque es uno de los símbolos budistas, la Rueda del Dharma. El 70 % de las tierras pertenecían a los monasterios y el resto a la nobleza (lamas de rango superior). "Sólo 626 personas poseían el 93 % de la tierra y la riqueza nacional y el 70 % de los yaks". En contraste la gran mayoría de los monjes venían de los siervos campesinos pobres. Estos muchas veces eran robados a sus familias, y los monasterios se convertían para ellos en cárceles que no podían abandonar, y donde además de trabajar para los lamas ricos tenían que soportar toda clase de maltratos y torturas, incluyendo los calabozos monacales y violaciones pederastas. Un monje, Tashì-Tsering, contó que "era práctica común en los monasterios que los niños campesinos sufrieran abusos sexuales y que él mismo fue víctima de repetidas violaciones cuando niño al poco tiempo de ser llevado al monasterio a los 9 años". La clase alta la formaban cerca del 2% de la población y el 3 % eran sus agentes: capataces, administradores de sus fincas y comandantes de sus ejércitos privados. El 80 % eran siervos, el 5 % esclavos y el 10 % eran monjes pobres que trabajaban como peones.

Los siervos trabajaban forzados durante 16 o 18 horas al día y estaban obligados a entregar a los dueños (que no trabajaban) el 70 % de la cosecha. "La gente en general trabajaba bajo los lastres combinados del trabajo obligatorio sin pago por el señor y onerosos diezmos. Pagaban impuestos por casarse, por el nacimiento de cada hijo y por cada muerte en la familia. Pagaban impuestos por plantar un nuevo árbol en su patio, por mantener animales domésticos o de corral, por poseer una maceta con flores o por colocar un cencerro sobre un animal. Había impuestos para los festivales religiosos, por cantar, bailar, tocar el tambor y tocar la campana. La gente pagaba impuestos por ir a prisión y por su liberación. Incluso los mendigos pagaban impuestos. Los que no podían encontrar trabajo pagaban impuestos por no tenerlo, y si viajaban a otra aldea en busca de trabajo, pagaban un impuesto por derecho de tránsito. Cuando la gente no podía pagar, los monasterios le prestaba el dinero con un interés de entre un 20 y un 50%. Algunas deudas eran pasadas del padre al hijo, al nieto. Los deudores que no podían pagar sus compromisos podían ser esclavizados durante todo el tiempo exigido por el monasterio, algunas veces por el resto de sus vidas". La abismal desigualdad era evidente incluso en la muerte. Los cuerpos de los aristócratas eran inhumados o quemados pero los del pueblo eran pasto de los buitres. La situación sanitaria era desastrosa. Ni los siervos ni los esclavos recibían educación ni atención sanitaria.

La mortalidad infantil era en (1950) del 430 por 1000 nacimientos y la esperanza de vida en (1950) era de 35 años. La medicina tradicional tenía, como todas, tratamientos útiles algunos de los cuales se conservan. Sin embargo no faltaban tratamientos basados en la supuesta santidad de las secreciones de los lamas. "A menudo los lamas hacen unciones a sus pacientes con su santa saliva; o bien la tsampa y mantequilla son mezclados con orina de los monjes santos para obtener una especie de emulsión que se administra a los enfermos".

La viruela afectaba a una tercera parte de la población y en (1925) exterminó a 7000 habitantes de Lhasa. La lepra, la tuberculosis, el bocio, el tétanos, la ceguera, las enfermedades venéreas y las ulceras causaban gran mortalidad. Las supersticiones extendidas por los monjes les hacían oponerse a los antibióticos. Les decían a los siervos que las enfermedades y la muerte se debían a los pecados y que la única manera de prevenir las enfermedades era rezar y pagar dinero a los monjes. Habían muy pocas escuelas y no existían ni la electricidad, ni las carreteras. El analfabetismo era del 95%. Desde su nacimiento, los siervos pertenecían a un propietario. Su existencia, su muerte y su matrimonio dependían de la voluntad de su propietario. Tratados como ganado, los siervos podían ser vendidos, comprados, transferidos, propuestos como dote, ofrecidos a título de gracia por otros propietarios de siervos, utilizados para apurar deudas o intercambiados por otros siervos.

Frecuentemente, eran insultados y abatidos o debían afrontar incluso castigos de una destacada violencia: Por ejemplo, se les arrancaban los ojos, se les cortaba la lengua o las orejas, las manos o los pies, se les arrancaban los tendones, a no ser que fuesen ahogados o echados al vacío desde la cima de un acantilado. No podían casarse sin el consentimiento de su señor o lama y cuando lo hacían podían ser separados de su familias cuando a su dueño le viniese en gana. Los siervos podían ser vendidos por sus amos, o sometidos a tortura y muerte. Los siervos no podían usar los mismos asientos, palabras ni utensilios que los dueños. Los castigaban con latigazos si tocaban alguna cosa del propietario. No podían casarse ni salir de una finca sin permiso del amo. Los siervos y las mujeres eran considerados animales parlantes que no tenían derecho a mirar a la cara a los amos. En la Capital del Tibet, Lhasa se compraban y vendían niños . Los siervos no podían desplazarse a ninguna parte sin autorización de sus amos, y si intentaban escapar y eran atrapados por sus amos los castigos por intentar huir eran terribles. Escapar no era fácil como relata un siervo que lo intentó varias veces: "La primera vez, los hombres del terrateniente me sorprendieron cuando huía. Yo era muy pequeño y sólo me esposaron y me insultaron. La segunda vez me golpearon. A la tercera vez ya tenía quince años y me dieron cincuenta fuertes latigazos; dos de ellos se me sentaron encima, uno sobre mi cabeza y el otro sobre mis pies. Me salió sangre por la nariz y la boca. El supervisor dijo: "Esto es sólo sangre de la nariz; agarren palos más pesados y sáquenle algo de sangre del cerebro". Entonces me golpearon con palos más pesados y me echaron alcohol y agua con soda cáustica en las heridas para que me dolieran más. Me desmayé durante 2 horas". Un siervo escapado de 24 años, cuenta que "no era muy diferente de un animal de tiro, sometido a un trabajo incesante, al hambre y al frío, sin poder leer o escribir, y sin saber nada de nada"".

Un antiguo siervo, Tsereh Wang Tuei, había robado 2 ovejas propiedad de un monasterio y por eso le arrancaron sus dos ojos y le mutilaron la mano, por orden de un santo lama. Explicó a Stuart y Roma Gelder que ya no es budista. "Cuando un santo lama les dijo que me cegaran pensé que no hay bien alguno en la religión". Como las enseñanzas budistas prohíben quitar la vida humana, los monjes solucionaron este pequeño inconveniente torturando a los que infringían su inhumana ley, y luego "dejándolos a la merced de Dios" en la noche helada para que murieran. Pero esta caritativa actitud al parecer no siempre se practicaba; Heinrich Harrer por ejemplo cuenta lo siguiente: "Se me refirió el ejemplo de un hombre que había robado una lámpara dorada en un templo de Kyirong... Se le cortaron las manos en público y su cuerpo mutilado pero aún vivo fue envuelto en una piel de de yak mojada. Cuando dejo de sangrar se le tiró por un precipicio".

La situación de la mujer era un horror, añadiendo a los derechos inexistentes de todos los siervos, además el de de ser consideradas como seres inferiores. De hecho la palabra "mujer", "kimen" en tibetano significaba "nacido inferior". Las mujeres tenían que rezar "que yo abandone este cuerpo femenino y renazca como varón". Los jerarcas religiosos les impedían levantar los ojos mas allá de la rodilla de un hombre. El Budismo Tibetano (Lamaísmo) postula una sexualidad rígida y según normas muy estrechas (igual que el Cristianismo, se excluye casi todo), dice que para una mujer ‘es una bendición yacer con un monje’... (de ahí que ha sucedido que en ‘centros de meditación’ mujeres aspirantes hayan sido inducidas a acostarse con el ‘maestro’, a fin de ‘espiritualizarse’). Aparte, existe el voto de silencio y lealtad por vida.

Los aristócratas escogían sus mujeres de entre la población de siervos. Una mujer de 22 años, que consiguió huir cuenta: "Todas las muchachas siervas hermosas eran usualmente tomadas por el propietario para ser sirvientas en la casa y utilizadas a su gusto por el amo. No eran otra cosa que esclavas sin derechos". Para las adúlteras, había en vigor penas muy drásticas, se les cortaba la nariz. Como en la Europa Medieval las antiguas religiones y creencias eran castigadas con la hoguera y las mujeres eran los candidatos predilectos. Era común quemar a las mujeres por ser "brujas", a menudo porque practicaban los rituales de la religión bon (La religión Bon era la antigua religión que las tribus tibetanas practicaban antes de que llegara el Lamaísmo).

Peor aún si cabe era el caso de los esclavos domésticos. Sus descendientes nacían como esclavos y lo seguían siendo toda la vida. Heinrich Harrer describe una escena dantesca tras una procesión religiosa: "Los monjes desconfían de cualquier cosa que pueda poner en peligro su dominación... cualquiera que ponga en cuestión su poder es castigado". "Los monjes descargaron a ciegas sus bastones sobre a muchedumbre ... vertieron recipientes de pez hirviente sobre la gente que aullaba de dolor; aquí uno con la cara quemada, allí otro gimiendo molido a golpes". "Los castigos pueden caer sobre la familia del responsable de un delito incluso bastante leve véase imaginario". Y también que en delitos menores como el juego "los monjes son inexorables... más de una vez ha sucedido que alguien muriese tras la flagelación de rigor, la pena habitual". "Había esposas de todos los tamaños, incluyendo pequeñas para niños, e instrumentos para cortar narices y orejas, y quebrar manos. Para arrancar los ojos, había un gorro especial con dos agujeros que era presionado sobre la cabeza de manera que los ojos aparecían a través de los agujeros y podían ser arrancados con más facilidad. Había instrumentos para cortar las rótulas de las rodillas y los talones, o para cortar los tendones de las piernas. Había hierros de marcar, látigos, e implementos especiales para destripar".

Para delitos mayores, como a los responsables de las frecuentes "revoluciones militares" y "guerras civiles" que caracterizaban la historia del Tíbet antes de la reanexión (la última fue en 1947) "se les reventaban los ojos con una espada". Algunos monasterios tenían sus propias prisiones privadas. Anna Louise Strong en (1959) relata su visita a una exhibición de equipos de tortura utilizados que envidiaría la Inquisición.

La imagen idealizada del Tíbet proviene de personajes como la Aristócrata Rusa Helena Blavatsky (alias Madam Blavatsky) que con Anie Bessan se interesaron por el Budismo Tibetano. Fundaron la "Sociedad Teosófica" que contribuyó a la "mitificación del esoterismo lamaísta" a finales del s. XIX. La francesa Alexandra David Neel que fue la primera mujer europea que viajó a Lhasa a principios del s. XX (1912) cuenta cómo desde (1846) la capital estuvo cerrada, a pesar de que China animaba a que se abriera, e incluso varios edictos del Gobierno Chino de (1901) declaraba el Tibet abierto a los extranjeros. Relata también, tras repetidos intentos frustrados de llegar a Lhasa, capital del Tibet (a donde finalmente llegó disfrazada de mendigo), que los británicos eran responsables de esa política y se indigna de ello en la página 10 de la introducción en la edición de (1927) "Voyage d´une parisienne a Lhassa ". "Por qué una nación que se llama cristiana, como Inglaterra, prohíbe a los que predican el Evangelio entrar en un país en el que es libre para enviar sus tropas y vender sus fusiles".

Los nazis se interesaron por determinadas religiones orientales, haciendo un uso sesgado de ellas, para justificar los sueños imperiales de Adolf Hitler y a su visión de la sociedad y de la guerra, en la que las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección) serían una "Casta de Guerreros'' dentro de una sociedad dividida en estamentos raciales. Esta es la tesis que defienden Víctor y Victoria Trimondi en su nuevo libro "Hitler, Buda, Krishna".

El objetivo de los nazis, fue, según Víctor y Victoria Trimondi, crear una "teología política'' del Nazismo "con la sacralización del Führer, de la Raza y de la Guerra''. En su locura racista, los nazis pretendieron crear una "religión originaria de los arios, mezclando filosofía, mitología, visiones, dogmas y prácticas rituales de diferentes religiones''. Textos clásicos y épicos de religiones orientales como los Vedas, Puranas, Upanishads, Bhagavadgita y determinadas prácticas como el yoga o el tantrismo les fueron recomendados a los oficiales de las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección) para lograr un "equilibrio espiritual'' en sus tareas represivas, y especialmente recomendables encontraron las prácticas samurais, su texto Hagakure era de lectura obligatoria entre la tropa.

En India, las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección), se mostraron muy interesadas en la sociedad de castas, que mezclada con las teorías racistas nazis, fue definida como un elemento originario de la "Cultura Aria''. El Bhagavadgita, era según los autores, el catecismo de las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección), y su jefe Heinrich Himmler llevaba siempre un ejemplar consigo y solía comparar a Adolf Hitler con Krishna.

Buda era para las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección) "un maestro ario'' y el Budismo una "doctrina de poder'', Heinrich Himmler era declarado creyente del Budismo, y las prácticas de meditación de esta doctrina filosófica eran recomendadas y aprendidas por los oficiales de las SS (Schutzstaffel, Escuadrón de Protección). Determinados ideólogos nazis como Eugen Herrigel y Karlfried Dürckheim pretendieron mezclar el Nazismo y el Budismo Zen, así como los "Principios del Reich'' con los de "Sinto-Fascismo'' Japonés, por el que el Emperador era una Deidad Terrenal. También, sostienen los autores, se dio cobertura desde el ámbito académico a este desvarío. Filólogos especializados en sánscrito, expertos en la cultura de India y de Japón cercanos a Heinrich Himmler participaron en el intento de Savitri Devi, personaje oscuro considerada la sacerdotisa del Führer, de "convertir el Nazismo en una secta semi- hinduísta''.

4 comentarios:

  1. Estimados:

    Me interesaría saber las fuentes de este interesante relato. Ya tenía las sospechas de estos temas con respecto al Lamaismo (mal llamado Budismo tibetano) ya que es un Budismo falso, para mi, no tiene nada que ver con la Enseñanza original del Buda Sakyamuni. Hoy en día está "peligrosamente" difundido el Lamaismo en todo el Mundo. El Budismo como el Cristianismo han sido invadidos por Fuerzas Oscuras para desvirtuar la verdadera Enseñanza y espiritualidad atrapando a millones de adeptos.-

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  2. Salvo que no coincido con usar esta tremenda realidad con generalizar el camino espiritual de una persona en su vida personal, el resto estoy 100% de acuerdo.

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  3. Bueno, bueno. Discrepo con este artículo. Más bien hay una asociación inadecuada de ideas que otra cosa. Decir que el Dalai Lama es poco menos que un dictador y asociarlo al nazismo asesino es mucho decir. Es indiscutible que el Tibet vivía en el feudalismo, y que había errores, incluso del Dalai Lama, pero hay cosas que no se pueden sobrepasar; el Dalai SÍ llama a la democratización del Tibet (que por cierto, la única religión del mundo organizada no es democrática) y es premio Nobel de la Paz. Lo que pasó es que por aquel entonces, políticamente, China era comunista, y el Tibet, no, y los nazis quería aliarse con ellos para ir contra China. Respecto al budismo tibetano, el problema es que el "budismo" original que podemos interpretar de Buda se "contaminó" del tibetano, una interpretación como podría ser cualquier enseñanza que es "desvirutada" por quien la interpreta y se arroga la autoridad; Fascismo con Hitler, Comunismo con Stalin, o Budismo con las enseñanzas tibetanas o incluso las de samuráis japoneses.

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  4. el fuhrer fue un heroe y jamas sabaran por que solo hasta el fin del manvantara seguiran ignorantes

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